Pensamientos de Media Noche
5 de septiembre de 2010
Querida Familia,
Pensé que podría acercarme a ustedes personalmente
y comunicarles mi traslado. Positivamente hubiese
preferido que fuera así. Quería que lo supieran de mi boca
primero. (Desafortunadamente, tal parece que los
sacerdotes no pueden mantener la discusión de nuevas
asignaciones en estricta confidencialidad como marca el
secreto de confesión. En otras palabras, nosotros
también chismeamos.)
Esta es la segunda vez que escribo esta carta ya que
no sé cómo la primera la perdí en el viento canadiense.
En mi opinión era brillante, pero creo que Dios no lo vio
así, así que trato de nuevo.
El Arzobispo Wenski me contactó cuando estaba listo
para abordar el vuelo de Delta que me llevaría a la segunda
etapa de mis vacaciones. (Quizás esperaba algo más
dramático. Después de todo los Marlins dejaron a un lado
a Cody mientras estaba en la primera parte de mis
vacaciones.)
En mi celular vi “Arzobispo Wenski” cuatro veces
desde la noche anterior y realicé que había dejado el
teléfono apagado para la Misa y olvidé conectarlo de
nuevo. Luego vi “Arzobispo Wenski” de nuevo a las 7:14
am mientras estaba caminando las nueve millas en
camino a la salida. A esa hora sabía que estaba levantado
y pensé que era mejor llamarlo. “Hola Jim. (Eso quiere
decir que sabía mi número y el nombre.) “Hola Arzobispo.
Perdone por no haber respondido antes. Tenía mi celular
apagado.” “No hay problema. Jim, te estaba llamando
para pedirte que aceptes la nueva asignación de Párroco
de SanSebastián, en Fort Lauderdale.”
Me quedé paralizado. Pensé que quizás él me
llamaba para decirme algo sobre MorningStar. Le dije,
“Arzobispo no sé qué decirle. Realmente pensé que sería
enterrado desde St. Louis.” “Bueno,” me dijo riéndose,
“Quizás eso no suceda tan pronto ahora.” Como pueden
imaginarse mi mente comenzó a maquinar a las millas.
Increíblemente, me encontré diciendo, “Arzobispo, siempre
he dicho que si uno de ustedes deseaba moverme, trataría
de escuchar lo que el Espíritu me dijera.”
Desde el primer momento que el Arzobispo Wenski fue
asignado a Miami, me vino a la mente una idea, “¿Qué
puedo hacer para ayudarle a todo le salga bien?” Aunque
él es producto de Miami, ha esta fuera por siete años y
han surgido un sin número de serios problemas. Yo
conozco los del tipo financiero. En mi opinión muy
personal, a pesar, quizás de algunas buenas intenciones,
los sacerdotes de la diócesis simplemente no tiene una
visión clara del cuadro en general como saber qué hacer o
cómo ayudar.
Por lo que he escuchado, se avecina un gran número
de cambios junto al mío. Creo que estos cambios van a
exigir de los sacerdotes de toda la Arquidiócesis que se
detengan y enfoquen en la perspectiva de las necesidades
de la Iglesia de Miami y no simplemente en una parroquia.
Sé que para mí ha sido muy fácil con la ayuda de todos
ustedes, y su dedicación a la Hospitalidad, Generosidad y
Reconciliación ha facilitado el mantener el enfoque en
nosotros. Hasta nuestra ayuda a los pobres que nos
mantiene ocupados al extremo que nos olvidamos que
también pertenecemos a la Iglesia grande y que Jesús nos
necesita.
Aunque él no me pudo decir quién me iba a sustituir
como nuevo Párroco, el Arzobispo Wenski, creo que
comprendía mi preocupación por ustedes y me dijo que él
quería hablar primero con esa persona, pero que pensaba
que yo estaría contento. Bueno ahora ya sé quién es y SI
estoy contento. Su nuevo Párroco será el Padre Paul
Vuturo, un hombre muy bueno y un gran predicador.
(Además es delgado, así que no tendrán que preocuparse
por ponerlo en dieta.) También se que el cambio será tan
doloroso para él después de 24 años en St. Bart como lo
será para mi después de 28 años.
Le pedí al Padre David si él quería unirse a mí para
celebrar una Misa de Acción de Gracias por todos los
años en St. Louis. Tenemos poco tiempo, pero estamos
pensando en el jueves 23 de septiembre en la noche. El
Padre Mike les dejará saber. Sinceramente me gustaría
disfrutar con ustedes de una Eucaristía y supongo que un
gran saludo de paz.
En Mateo 19:29 Jesús nos dice: “Todo aquel que por
mi deje su casa, hermanos o hermanas, padre o madre,
hijos o campos, recibirá cien veces más y heredara vida
eterna.” Nunca he pensado mucho sobre heredar pero
también es verdad que nunca pensé en dejar mi familia
dos veces.
Saldremos adelante con todo esto. ¿Alguien tiene
cajas…? Paz y amor.
En Jesús,
 Padre Fetscher
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